La voz de Paloma Berganza -esculpida para el cante clásico- irrumpió en el panorama musical español en 2003 con inusitada fuerza de la mano de “Avec le temps”, su primer álbum, grabado en la íntima compañía de su Trío. La madrileña sorprendió (a casi todo el mundo) con una maravillosa colección de joyas de la chanson reactualizadas entre acordes de jazz y pinceladas de bossa. Prensa y público saludaron con entusiasmo la revisión de un “Avec le temps”, cuyo encanto llegó a seducir al mismísimo Moustaki , quien no dudó en afirmar que Paloma le había hecho “descubrir canciones que creía conocer perfectamente”.
Repitiendo bajo la misma dirección musical y con la incorporación de un notable grupo de músicos de jazz, Paloma Berganza editó en 2004 “Boulevard Latino” “cantando nostalgias y esperanzas”, según sus intenciones declaradas. Ahora, la joven vocalista posa su mirada sobre temas tan conocidos como Moliendo café y Corcovado, obrando el milagro de hacerlas resonar en nuestros oídos con los frescos ecos de lo nuevo. Una vez más, no podemos sino entender a Moustaki y su sensación de estar descubriendo algo nuevo allí donde todo lo creíamos en exceso familiar.